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Natación en embarazadas: cómo practicarla con seguridad

 

La natación durante el embarazo es una de las prácticas más recomendadas por profesionales de la salud y por matronas especializadas. No solo es una forma suave de ejercicio, sino que aprovecha las propiedades del agua para ayudar al cuerpo a adaptarse a los cambios físicos y emocionales que conlleva la gestación.

En Mi Maternidad queremos ayudarte con este tema desde un enfoque claro y respaldado por evidencia científica.

¿Por qué la natación es una actividad ideal en el embarazo?

Uno de los grandes valores de la natación para embarazadas es que es una actividad de bajo impacto que respeta las articulaciones y el crecimiento del bebé, a la vez que mejora la salud general de la madre.

Esto es lo que aporta el ejercicio en el agua durante el embarazo:

1. Alivio de molestias físicas

  • El agua favorece la flotación, reduciendo la presión sobre la columna vertebral y las articulaciones del cuerpo.

  • Esto se traduce en menos dolores de espalda, menos tensión en la pelvis y menos sensación de pesadez a medida que avanzan las semanas.

 

2. Mejora la circulación y la salud cardiovascular

  • Participar en sesiones de natación mejora la circulación sanguínea, lo que puede ayudar a reducir la hinchazón en piernas y tobillos y favorece un mejor aporte de oxígeno a ti y al bebé.


3. Control de peso y bienestar mental

  • La actividad acuática moderada contribuye a un aumento de peso saludable, reduce el riesgo de complicaciones como la diabetes gestacional y puede mejorar la autoimagen corporal y la salud emocional durante el embarazo.


4. Menos estrés y mejor descanso

  • Nadar puede funcionar como una forma de “meditación en movimiento” al combinar ejercicio físico con respiración rítmica. Muchas mujeres notan mejor calidad del sueño y menos ansiedad tras practicar natación regularmente.

Lo que dice la evidencia sobre la natación prenatal

Investigaciones clínicas sobre actividades acuáticas en embarazadas señalan beneficios concretos:

✔️ Mejor control del peso materno
✔️ Mejora en la calidad de vida física y mental
✔️ Posible asociación con medidas fetales más saludables


Todo ello sin efectos adversos en el bebé cuando se practica en condiciones adecuadas y con supervisión médica. 

Además, instituciones de salud como el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomiendan actividades seguras de baja intensidad como caminar o nadar durante al menos 150 minutos semanales, siempre que no exista contraindicación médica.

 

¿Quién puede practicar natación durante el embarazo?

La mayoría de mujeres con un embarazo de bajo riesgo pueden beneficiarse de la natación, sin embargo, siempre es importante:

  • Consultar primero con tu matrona o ginecólogo antes de empezar cualquier ejercicio nuevo.

  • Evitar natación si existen riesgos obstétricos específicos como placenta previa, signos de parto prematuro, preeclampsia no controlada u otras indicaciones médicas contrarias al ejercicio.

Consejos prácticos si quieres nadar estando embarazada

1. Temperatura del agua adecuada

  • Evita aguas demasiado calientes o jacuzzis muy calientes, especialmente en el primer trimestre: el exceso de calor puede elevar tu temperatura corporal más de lo recomendado durante la gestación.

 

2. Hidratación constante

  • Aunque estés rodeada de agua, tu cuerpo necesita más líquidos de lo habitual. Bebe agua antes, durante y después de nadar para evitar deshidratación.

 

3. Escucha a tu cuerpo

  • Si sientes mareo, falta de aire, dolor, contracciones o cualquier molestia inusual, para tu actividad y coméntalo con tu profesional de confianza. 

 

4. Movimientos suaves y adaptados

  • No se trata de batir récords de velocidad, sino de movimiento consciente: ejercicios suaves de natación, caminar dentro del agua o gimnasia acuática pueden ser muy beneficiosos.

¿Cuántas veces y cuándo hacerlo?

No hay una regla única para todas, pero muchas embarazadas encuentran beneficioso:

  • 2–4 sesiones por semana

  • Sesiones de 20–30 minutos, en función de tu nivel físico y comodidad

  • Empezar desde el segundo trimestre, si tu profesional lo aprueba

  • Evitar nadar justo después de comer o si hace mucho calor ambiental

Recuerda que tu matrona es quien puede adaptar un plan más personalizado según tus necesidades.

 

En Mi Maternidad, tenemos claro que la natación es una de las formas más completas y respetuosas de ejercicio que puedes practicar durante el embarazo.

 

Si lo haces con conciencia, asesoramiento profesional y con atención a tu bienestar integral, la natación puede convertirse en una aliada constante a lo largo de tu gestación. 

Contacta con el centro para una valoración.

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