

Qué hacer si tu bebé nace prematuro: guía práctica para familias
Tener un bebé prematuro despierta muchas dudas, miedos y preguntas: ¿qué ocurre ahora?, ¿cómo será su cuidado?, ¿qué puedo hacer yo como madre o padre?
En Mi Maternidad acompañamos a familias desde el embarazo hasta el postparto y queremos ofrecerte una guía clara y práctica basada en la evidencia. ¿Y la ecografía en embarazadas? ¿Es segura?
¿Qué significa que un bebé sea prematuro?
Se considera prematuro al bebé que nace antes de las 37 semanas completas de gestación.
Según la edad gestacional, se suele clasificar en:
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Prematuro tardío: 34–36+6 semanas.
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Prematuro moderado: 32–33+6 semanas.
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Prematuro muy prematuro: <32 semanas.
Clasificación niños prematuros:
El grado de prematuridad influye en las necesidades médicas y en la probabilidad de ingreso en la Unidad de Cuidados Neonatales (UCIN).
Primeras horas y días: qué ocurre en el hospital
Si tu bebé nace prematuro, el equipo neonatal evaluará su respiración, temperatura, alimentación y signos vitales. Algunos prematuros necesitan soporte respiratorio (oxígeno, CPAP o ventilación), monitorización y nutrición por vía enteral o parenteral hasta que puedan alimentarse por sí mismos.
La estancia en UCIN busca apoyar la maduración y prevenir complicaciones. Siempre pide al equipo que te expliquen en lenguaje claro el plan de cuidados: qué monitorean, a qué pruebas se someterá y cuál es el objetivo a corto plazo.
¿Qué puedes hacer desde el principio?
Estas son algunas acciones prácticas que como padres podéis realizar:
1. Contacto piel con piel (método canguro)
El contacto piel con piel (madre o padre con el bebé) mejora la regulación de la temperatura, favorece la lactancia y reduce el estrés del bebé. Es recomendado siempre que la condición clínica lo permita y es una de las intervenciones más valiosas y accesibles.
Pregunta en la UCIN por las rutinas de piel con piel y cómo organizarlo.
2. Participa en los cuidados
Aunque el bebé esté en UCIN, los padres pueden (y deben) participar: higiene, cambio de pañal, biberón o toma (si procede), leerle o cantarle.
Esto favorece el vínculo y ayuda a los progenitores a ganar confianza para el alta. Pide al equipo instrucciones concretas sobre cómo y cuándo participar.
3. Lactancia y alimentación
La leche materna es el alimento de elección para prematuros cuando sea posible: protege frente a infecciones, reduce el riesgo de enterocolitis necrotizante y favorece el desarrollo.
Si no es posible la lactancia directa, la extracción de leche y su administración por sonda o biberón es prioridad. Consulta a las consultoras de lactancia y a las matronas.
4. Pregunta, anota y pide explicaciones claras
En la incertidumbre, hacer preguntas concretas ayuda: ¿qué problemas tiene mi bebé?, ¿qué tratamientos necesita?, ¿qué pronóstico hay a corto y medio plazo?, ¿a quién llamar para dudas?
Pide que te expliquen el plan de alta y el calendario de revisiones. Los hospitales y guías para familias recomiendan anotar preguntas y respuestas para no olvidar detalles importantes.
5. Buscar ayuda psicologica
Una psicóloga perinatal en estos casos es primordial. Ya que si tu bebé ha sido ingresado en UCIN puede ser un proceso más o menos largo y esto puede conllevar mucha carga emocional muy grande para las familias.
Seguimiento tras el alta: qué necesitas organizar
Cuando llega el momento de volver a casa, pueden aparecer nuevas dudas. Aunque salir del hospital es un paso muy esperado, también supone una transición importante. Conocer qué revisiones necesita, cómo interpretar su desarrollo y qué profesionales pueden acompañaros os dará seguridad y tranquilidad en esta nueva etapa.
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Control pediátrico y seguimiento neonatal: Muchos prematuros necesitan controles más frecuentes en pediatría y, en algunos casos, seguimiento por neonatología o unidades específicas (crecimiento, nutrición, oftalmología por retinopatía del prematuro, audiología, etc.). Existen protocolos de seguimiento, sobre todo para prematuros tardíos y los muy prematuros, para detectar a tiempo problemas en el neurodesarrollo.
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Vacunación y suplementos: Las pautas de vacunación se adaptan según la edad corregida y el estado clínico; consulta con pediatría las fechas. Además, se suele recomendar suplementación con vitamina D (habitual en neonatos, y a veces adaptada para prematuros) y control de hierro según indicación médica. Sigue las recomendaciones del pediatra y de las guías nacionales.
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Desarrollo y estimulación: Observa hitos del desarrollo con la edad corregida (edad desde la fecha prevista de parto). Si hay dudas sobre tono, visión, audición o retraso en logros motores/lingüísticos, solicita evaluación temprana con una fisioterapeuta pediátrica: las intervenciones precoces multiplican la probabilidad de un buen pronóstico.
Riesgos y complicaciones a vigilar
Los principales problemas asociados a la prematuridad incluyen dificultad respiratoria por inmadurez pulmonar, infecciones, ictericia, problemas de alimentación, anemia, retinopatía del prematuro y riesgo de alteraciones neuroconductuales en los casos de prematuridad muy alta.
La probabilidad y severidad dependen de la edad gestacional y el peso al nacer. El equipo neonatal te explicará cuáles son los riesgos específicos del caso de tu bebé.
Consejos prácticos para la familia
El cuidado de un bebé prematuro no se centra solo en su salud física, sino también en el bienestar y la contención emocional de la familia. Por eso, además del apoyo médico, es fundamental que las madres y padres reciban orientación clara, espacio para preguntar y tiempo para vincularse con el bebé a su propio ritmo.
Estos consejos pueden ayudarte a transitar esta etapa con mayor calma y confianza:
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Organiza turnos para estar con el bebé en la UCIN: la presencia de ambos progenitores es beneficiosa.
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Cuida tu salud física y emocional: la prematuridad es estresante; busca apoyo (pareja, familia, profesionales). Mi maternidad te ofrece apoyo en esta etapa.
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Aprende señales de alarma para casa: dificultades respiratorias, coloración anómala, falta de succión, fiebre o letargo requieren atención urgente.
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Mantén la extracción de leche si la vas a donar al bebé: la leche materna preservada es un recurso clave. Pide ayuda a nuestra asesora de lactancia.
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Pregunta por recursos locales: grupos de apoyo, asociaciones de prematuros, programas de seguimiento en tu comunidad autónoma.
En Mi Maternidad, además de las matronas hay fisioterapeutas, psicólogas perinatales y consultoras de lactancia que pueden orientar en el proceso del alta, la adaptación en casa y el seguimiento de lactancia o recuperación física de la madre.
Contacta con el centro para valorar el apoyo personalizado tras el alta neonatal.
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